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* El artículo completo se puede leer en Imaginario de la Ciudad: Poéticas y ecocríticas. Dolores Thion Soriano-Mollà & Rosa de Diego (Éd.) Editions Orbis Tertius, 2024. IMAGINARIO DE LA CIUDAD: POÉTICAS Y ECOCRÍTICAS (editionsorbistertius.com)
La ecocrítica está abriendose camino poco a poco en el mundo académico universitario europeo. Son numerosos los beneficios que puede aportar la ecocrítica en la enseñanza de la literatura, ya que además de dar una nueva visión de los textos estudiados, contribuye, a su manera, a la recuperación del respeto por el medio ambiente, a restablecer nuestro vínculo con la tierra y con sus habitantes, y a tener una relación más estrecha con nuestro planeta.
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* El artículo completo se puede leer en Imaginario de la Ciudad: Poéticas y ecocríticas. Dolores Thion Soriano-Mollà & Rosa de Diego (Éd.) Editions Orbis Tertius, 2024. IMAGINARIO DE LA CIUDAD: POÉTICAS Y ECOCRÍTICAS (editionsorbistertius.com)
Resumen
El
cuento “Emerentia 1713” forma parte de la última obra publicada en vida por
Corinna Bille (1912-1979), Deux Passions (1979). En él, se narra la
historia de una joven aristócrata llamada Emerentia, que es confiada a un
sacerdote en un Valais feudal. Su amor por la naturaleza y su imaginación hacen
que sea considerada una bruja, y su tutor utiliza castigos para intentar
cambiar su carácter. Emerentia es perseguida por amar y adorar a los animales
salvajes y a los árboles. El texto destaca la belleza y fuerza de los elementos
naturales en el Valais, así como la intransigencia religiosa y el miedo hacia
lo desconocido. A través de un enfoque ecocrítico, estudiaremos cómo Corinna
Bille denuncia el fanatismo religioso que ha encendido tantas piras, al tiempo
que resalta la belleza de la naturaleza salvaje, arcaica y primitiva, más
propicia a lo maravilloso que a la brujería, pero temida e incomprendida por
los hombres. Una evocación de la naturaleza mágica de un Valais con su frescura
y su salvajismo primitivo.
Palabras
clave:
Corinna Bille; Emerentia; Valais; ecocrítica; biofilia; brujería.
* El artículo se puede leer completo en la Revista Theleme, nº 39 (1): Emérentia 1713: explorando la naturaleza mágica y la biofilia en la obra de Corinna Bille | Thélème. Revista Complutense de Estudios Franceses (ucm.es)
RESUMEN DEL LIBRO:
El planeta Tierra, nuestro hogar, se enfrenta a una triple emergencia medio ambiental debido al cambio climático, la contaminación y la pérdida de la biodiversidad. Estas tres crisis suponen, según las Naciones Unidas, una seria amenaza para la Humanidad y el conjunto de seres que habitan nuestro planeta. El resultado es un sentimiento de culpa y ansiedad del que cada vez nos cuesta más desprendernos. La ficción, la literatura, el arte y el cine explotan estos nuevos miedos, describiendo un futuro terrible y reactivando viejos mitos o creando otros nuevos: cataclismos, venganzas divinas, juicios finales, plagas y epidemias mortales, invasiones, hambrunas planetarias, sequías, catástrofes cósmicas y climáticas, guerras universales. Todos estos acontecimientos tienen cabida en el imaginario popular sobre el Fin del Mundo.
Esta monografía pretende ofrecer una nueva aproximación al estudio de las mitologías del fin del mundo a través de las diferentes perspectivas que nos brindan las Humanidades Ambientales, desmontando los mecanismos de estas ecoficciones, que nos divierten tanto como nos asustan, que nos invitan a meditar sobre nuestra fragilidad. Se espera con ello contribuir al avance de la investigación en este campo actualmente tan productivo y, al mismo tiempo, ayudar a reflexionar sobre los desafíos presentes y futuros que la humanidad deberá gestionar a lo largo del siglo xxi.
RESUMEN DEL ARTÍCULO :
René Barjavel revisita, en esta fantástica y distópica
novela, el mito de la Atlántida y la leyenda de Romeo y Julieta. Los temas del
libro son universales: el progreso, la relación con la naturaleza, la paz y la
guerra; pero, sobre todo, es el amor absoluto, el amor perfecto que es el
objeto central de la obra. La destrucción de una civilización tan avanzada como
la de Gondawa permite a Barjavel denunciar la locura de los hombres, sedientos
de poder y siempre al borde de la autodestrucción debido a un progreso sin
límites. En este nuevo apocalipsis, no es la divinidad, sino la tecnología
avanzada de la humanidad la que provoca la destrucción de todo un mundo.
Barjavel nos hace reflexionar sobre los excesos de la ciencia cuando no sirven
al progreso, sino a las luchas de poder entre estados.
PALABRAS CLAVE: René Barjavel, Mito de la Atlántida, distopía
futurista, eco-apocalipsis, fin del mundo.
Artículo publicado en Ecoficciones: los mitos del fin del mundo / coord. por Montserrat López Mújica, 2023, ISBN 9788419928030, págs. 33-41. Se puede adquirir en: Ecoficciones: los mitos del fin del mundo - Grupo Editorial Sial Pigmalión (sialpigmalion.es)
Résumé
La Suisse est un pays de trains. Avec quelque 5 300 kilomètres de voies
ferrées, le pays dispose de l'un des réseaux ferroviaires les plus étendus
d'Europe, qui est alimenté uniquement par l'électricité depuis 1967 - une
véritable nouveauté pour l'époque. Les Suisses parcourent plus de 2 000
kilomètres par an en train, ce qui les place parmi les voyageurs ferroviaires
les plus populaires au monde. Le système ferroviaire suisse est donc une source
de fierté nationale. Mais l'enthousiasme d'aujourd'hui n'a pas toujours été
ainsi...
À l'origine, l'arrivée du train (en tant que symbole du progrès) est
accompagnée par le tourisme de masse de la fin du XIXe et du début du XXe
siècle, avec toutes ses infrastructures modernes, entraînant dans certains cas
la destruction et la disparition des paysages autochtones de leurs cantons.
L'afflux sans cesse croissant de touristes en Suisse a contribué à la création
et à l'ouverture de nombreuses lignes de trains à crémaillère. Ceux-ci
constituaient l'une des principales attractions pour les touristes, qui
pouvaient ainsi satisfaire leur besoin de retrouver une nature pratiquement
intacte. Des écrivains comme Eduard Rod, C.F. Ramuz, Auguste Schorderet entre
autres ont commencé à accuser les promoteurs de vouloir dégrader le paysage
alpin du Valais à la fin du XIXe siècle, défigurant les symboles de l'identité
suisse, comme le Cervin, au profit de riches industriels et de touristes. Cela
a conduit à la création de nombreuses associations pour protéger le paysage
suisse, comme le Heimastschutz (Ligue pour la préservation de la Suisse
pittoresque) en 1905.
Dans cet article, nous analyserons ces premiers auteurs et écrits
littéraires qui dénoncent l'origine de la dégradation du paysage alpin due à
l'avancée du progrès à l'aube de l'ère industrielle. Pour y parvenir, nous
utiliserons l'écocritique comme méthode d'étude afin d'analyser la relation
entre les êtres humains et leur environnement immédiat.
· Revue Exotopies. Imaginaires du rail. Aiguillages
critiques. “Développement ferroviaire ou
démantelement du paysage alpin? Quand le progrès se heurte à l’identité
helvetique”. Editions Le Manuscrit. Publicado en noviembre del 2023. ISBN: 978-2-304-05511-5.
https://doi.org/10.21747/978-2-304-05510-8/
ima
Mais il rit et il dit :
– C'est le recommencement du monde. »
A lo largo de la historia se han realizado multitud de predicciones acerca
de la llegada del fin del mundo. Desde la antigua Mesopotamia hasta el desastre
nuclear de Fukushima, desde la ira divina - como en el mito bíblico del Diluvio-
hasta la amenaza del átomo o la desaparición de la humanidad y del universo, el
fin del mundo ha rondado siempre nuestra imaginación. Ha sido siempre una preocupación recurrente en casi todas
las religiones, un tema importante de la ciencia ficción desde los albores del
siglo XIX y, gracias a los vertiginosos avances de la ciencia y los
acontecimientos actuales de crisis ecológica, una constante que nos recuerda a menudo que el hombre puede ser la causa
de su propia extinción y que las propias estructuras de las sociedades humanas
pueden llegar a ser extremadamente frágiles. Paul Valéry escribió justo después
de la Primera Guerra Mundial: «Nous autres, civilisations,
nous savons maintenant que nous sommes mortelles» (Valery,
1919: 321). Lo común a todas estas «versiones» es su carácter inexorable. La humanidad
tal como la conocemos está condenada a desaparecer, ya que después de haber
sido una potestad de los eclesiásticos y luego de los novelistas de ciencia
ficción, la idea del fin del mundo se ha convertido ahora en un tema científico,
especialmente para los astrofísicos que, al conseguir descifrar la luz de las
estrellas, han demostrado que todo en el universo es perecedero. Dentro de unos
miles de millones de años, nuestra estrella, el Sol, también expirará. La
posibilidad de un fin de la vida en la Tierra no parece ahora una idea tan absurda,
al menos a largo plazo.
El Diccionario Oxford de Ciencia Ficción, Brave New Words, lo define como «following a largescale disaster in Which Civilization has been destroyed or has regressed to a more primitive level; [of a story] having such a setting» (Prucher, 2007: 151)[1]. Toda una serie de escenarios producidos por la ciencia ficción nos advierten desde hace ya bastante tiempo de las distintas causas posibles de la desaparición de la humanidad y de nuestra sociedad. Por ello, el fin del mundo se ha convertido en un mito ineludible de nuestra civilización que nos hace cuestionar los grandes misterios de la vida: se cuestiona el sentido de la historia, la evolución del tiempo, el misterio de la muerte y la relación del hombre con Dios. Pero también nos hacemos infinidad de preguntas: ¿podemos prever el desastre? ¿podemos evitarlo? ¿podemos escapar de él? ¿Es el fin de un mundo el comienzo de otro? ¿Cómo podemos reconstruir el mundo? Y si no podemos, ¿qué logros, qué vestigios dejaremos atrás? La literatura se ha convertido en un vehículo extremadamente útil a la hora de retratar las sociedades de cada época. También es, sin duda alguna, una buena herramienta para despertar conciencias.
La gran novela sobre el calentamiento global fue escrita por el autor suizo de expresión francesa C.F. Ramuz[2] en 1921. Sorprende el olvido en el que ha quedado relegada esta novela europea bien anterior al fenómeno Cli-Fi (Climate Fiction o ficción climática) que las universidades americanas han convertido en subgénero propio y donde clasifican bajo este acrónimo a todas las novelas de anticipación o ciencia ficción que tratan del calentamiento global[3].
[...]
[1] «lo que
sucede después de una catástrofe a gran escala en la que la civilización ha
sido destruida o ha retrocedido a un estado más primitivo; [si nos referimos a
un relato] que tiene un escenario de este tipo» (traducción propia)
[2] C.F. Ramuz nació
en la ciudad de Lausana el 24 de septiembre de 1878 y falleció en Pully el 23
de mayo de 1947, fue un escritor y poeta suizo cuya obra incluye novelas,
ensayos y poemas en los que las esperanzas y los deseos del hombre son
centrales. Ramuz se inspiró en otras formas de arte (especialmente la pintura y el
cine) para ayudar a redefinir la novela.
[3] En francés,
también se habla de forma más general de «ecoficciones», como las llama
Christian Chelebourg en su obra de síntesis Les Écofictions - Mythologies de
la fin du monde, publicada en 2012.
O mito do Fim do Mundo Imaginário
& Educação Alberto
Filipe Araújo, Rogério de Almeida, Marcos Beccari (orgs.) Capítulo: “Présence
de la mort: relato de un apocalipsis”, COLEÇÃO MITOS DA PÓS-MODERNIDADE
- VOL. 4, Faculdade de Educação da Universidade de São
Paulo, Brasil, agosto 2023, pp. 241-258. ISBN 978-65-87047-50-8 (E-book). Doi: 10.11606/9786587047508.
Para leer el artículo consultar en el siguiente enlace: https://www.livrosabertos.sibi.usp.br/portaldelivrosUSP/catalog/view/1098/1003/3712
Resumen
Ramuz sentía que Lausana se había irremediablemente “echado a perder”. Su pluma se sumergió en tinta ácida el día que evocó el Palacio de Rumine construido a unos metros de su casa natal a principios del siglo XX. El catastrófico desarrollo de la plaza de la Riponne traumatizó no solo a Ramuz, sino a todos sus habitantes, al igual que la transformación de la Place Saint-François. También se opuso a la construcción de la torre Bel-Air, el primer rascacielos de Suiza que se levantó en 1931. Ahora forma parte del paisaje de Lausana, pero todavía se recuerda el debate general que provocó en su momento. Y es que no es fácil ser un arquitecto pionero. Sobre todo en una ciudad traumatizada por las cicatrices urbanísticas, que a lo largo de su historia ha destruido barrios enteros y todas las murallas medievales para liberarse de su ingrata topografía y favorecer la movilidad de sus habitantes. En Une ville qui a mal tourné, Ramuz realiza un balance de lo que significó la llegada de la “modernidad” para esta ciudad. Quizás solo sean historias pasadas, pero siguen vigentes en la actualidad -no hay más que leer la prensa vaudoise- creando largos y dolorosos debates que aún hoy continúan. Lausana está creciendo mal y no sin dificultad.
Palabras clave: Lausana, arquitectura, transformación urbanística, paisaje, naturaleza, C.F. Ramuz, literatura, ecocrítica.
Artículo publicado en Atlante, Revue d'études Romanes de la Universidad de Lille
Se puede consultar en : Ecos literarios sobre la transformación urbanística de la ciudad de Lausana (openedition.org)
En una de las muchas
cuevas que existen entre las peñas más inaccesibles y también más visibles de
Vasconia se dice que habitaba el personaje mitológico más popular y poderoso de
todos. Se trata de Mari, la primera y única dama de la mitología vasca. Una mujer
bellísima, de larga cabellera pelirroja y ataviada con lujosos vestidos. Su
poder, su belleza y elegancia hacía que los vascos la trataran siempre con
respeto y se dirigiesen a ella como “la Señora” o “la Dama”, aunque en
ocasiones también se la conoció como “la bruja”.
Mari estaba dotada de
poderes que la permitían crear y destruir, dominar las fuerzas de la Naturaleza
y controlar a los animales a su antojo. En muchos montes de Euskadi se ha situado su morada.
Viajaba de cueva en cueva atravesando los cielos en forma de bola de fuego o en
un carro en llamas. Su hogar, el que mejor le ha caracterizado en la historia
se encuentra en la imponente cara este del Monte Amboto, en Vizcaya. En los
últimos años, algunos investigadores han propuesto que Mari pudo ser la gran
madre Diosa de la Tierra, la divinidad Superior de la Vasconia precristiana.
Pero ¿quién es Mari realmente?
Mari es la diosa de
todos los agricultores. No es una singularidad de los vascos, no ha existido
sólo en el País Vasco. Tampoco la inventaron ellos, sin embargo, son los que
mejor la han conservado en el tiempo y con el sentimiento de que es algo muy
suyo y querido. Este antiguo y misterioso ser ha permanecido vivo en la memoria
colectiva del pueblo vasco hasta nuestros días. Gracias al material recopilado
sobre la mitología vasca se sabe cuáles son las características principales de
Mari. Mari está presente en todas las montañas del País Vasco, forma parte de
todos los vientos, las nubes, es la soberana de todas las criaturas que habitan
aquí, incluyendo a los débiles humanos. Entre sus competencias divinas entra el
control de las lluvias y las tempestades, la creación de vientos y el envío de
sequías, aunque también sabe ser generosa con aquellos que la traten con
respeto. Si un agricultor desea tener buenas cosechas, basta con que le haga un
regalo a Mari cada año, basta con un regalo, y la diosa se encargará de que las
lluvias caigan en su justa medida y que todo se desarrolle según lo deseado.
Mari está presente en
el País Vasco desde tiempos inmemoriales.
Es el genio más importante de la mitología vasca, está
por encima de todos los demás siendo la líder de los demás personajes
mitológicos. Esta personificación femenina de la tierra, se asemeja a los mitos
ectónicos (de la tierra) que adoraban los antiguos pueblos matriarcales, antes
de llegar los dioses celestes. Es la reina de la Naturaleza y de todos sus
componentes. Está claro que este personaje es anterior a la llegada del
cristianismo, y que para los antiguos vascones debió tener el estatus de diosa.
Observando las cualidades y características de Mari, se le puede encontrar
cierta semejanza con algunas diosas de la antigua Europa.
A pesar de su remota
antigüedad, puede tener la friolera de 30.000 años o incluso más, nos muestra
una cosmovisión que está de moda en la actualidad: es un símbolo de una mujer
libre y empoderada. Mari ha sobrevivido a grandes ataques, a las invasiones
indoeuropeas, al cristianismo, a la revolución industrial y a la globalización.
La Dama vasca por excelencia, personificación de la naturaleza, que tiene el
poder sobre las tormentas y la meteorología continua así libre y soberana.
Fue el antropólogo,
etnólogo y arqueólogo vasco José Miguel Barandiarán el primero que comparó a
Mari con la madre tierra y el primero que habló del posible origen paleolítico
de La dama de Amboto. Se la menciona de muy distintas maneras pero es Mari la
que predomina, aunque muchas veces va junto al nombre del lugar donde aparece
(Mari de Txindoki, de Amboto, de Muru ...). Según Barandiarán, su nombre no
proviene de la abreviatura de Maria y sí se le puede relacionar con otros
antiguos genios vascos como Mairi, Maide o Maindi. Otros estudiosos que han
investigado su figura,
entre los que se encuentra el antropólogo Jose Inazio
Hartsuaga, cree que existen no una, sino tres Maris, desde el punto de vista de
la función que desempeña:
Existe una Mari que
vive con el sí y con el no; algo que se menciona frecuentemente. Esa Mari sería
la más moderna y la más alejada de la original. Después está la que aparece en
los mitos, una mujer elegante, distinguida, rica, ataviada con vestidos de hilo
de oro. Y por último, la Mari más naturalista, la que va volando bajo la forma
de una hoz de fuego de Txindoki a Muru, de una cima a otra, según el lugar de
Euskal Herria. Así va provocando cambios meteorológicos con sus idas y venidas.
Esa Mari es, sin lugar a duda, las más antigua y genuina.
En las últimas
décadas, algunas teorías posteriores a las de Barandiarán están asociando el
personaje de Mari con una gran diosa AMALUR, la madre Tierra, el símbolo del
matriarcalismo vasco. Para ello, tenemos que mirar más allá de los Pirineos. En
“El lenguaje de la diosa”, la arqueóloga lituana Marija Gimbutas señala las
formas que adoptaron las diosas de la prehistoria, intuyendo su presencia hacia
el 35.000 a.C. Muestra cómo se evoca a estas damas en todo el Paleolítico
Superior, donde se las asocia con divinidades masculinas. Afirma que hubo una
religión antigua cuyos valores se mezclaron después con los de una civilización
guerrera, masculina, bigotuda y conquistadora, con formas de ser patriarcales y
patrilineales. Fue este modo conquistador el que se extendió desde el
centro de Europa, hacia el quinto milenio antes de Cristo y acompañó la formación de la Europa actual. Fecundas diosas, madres de
grandes pechos, vientres y nalgas prominentes, estas damas estaban implicadas
en mitos sobre la muerte, la regeneración y la época de los Ciclos. Gimbutas
encuentra a la Dama en tradiciones en las que se la desfigura, se la arroja al
reino de los miedos supersticiosos, a los mitos, se la convierte en bruja. Dice
que es en el País Vasco donde sigue estando ahí y más viva. Ve a algunas de
estas damas dedicadas a tejer, hilar, trenzar, tener atributos de serpientes,
buitres... como en el País Vasco donde todo esto está ligado a Mari
la subterránea. Esta última estaría detrás de algunas santas extrañas, ¡o
incluso más!
Gimbutas subraya que
es inmanente y no trascendente, por lo que se manifiesta físicamente. Esta
diosa, dice, no está relacionada con el panteón indoeuropeo: "es la Señora
de las montañas, las piedras, las aguas, los bosques y los animales, una
encarnación de los misteriosos poderes de la naturaleza". Barandiarán (en
1928) subrayaba ya que Mari era el genio de las montañas.
Estas ideas se
pusieron muy de moda entre los años 60 y 70 del siglo XX. Sus libros fueron muy
polémicos porque defendían que en la antigua civilización de la antigua Europa,
se rendía culto a esa diosa madre de la Tierra. Fue la artífice de esta gran
teoría en la que sentó las bases sobre la interpretación de la cosmovisión y la
espiritualidad de las culturas del neolítico preindoeuropeo, a través de la
“decodificación” del complejo simbolismo que contiene su arte sagrado. Dicho
arte fue definido por la arqueóloga como “El lenguaje de la Diosa”, título del
libro a través del cual expuso al gran público las conclusiones de sus
investigaciones.
La Diosa de la Fertilidad o Diosa Madre es una imagen mucho más compleja de
lo que la gente piensa. No solo era la Diosa Madre que controlaba la
fertilidad, o la Dama de las Bestias que gobierna la fecundidad de los animales
y de toda la naturaleza salvaje, sino una imagen compuesta con rasgos
acumulados de las eras pre-agrícola y agrícola. Durante esta última se
convirtió esencialmente en la Diosa de la Regeneración, esto es, una Diosa
Luna, producto de una comunidad sedentaria y matrilineal que abarcaba la unidad
arquetípica y la multiplicidad de la naturaleza humana. Ella era la fuente de
vida y de todo lo que producía fertilidad y, al mismo tiempo, era la poseedora
de todos los poderes destructivos de la naturaleza. La naturaleza femenina,
como la Luna, tiene su cara positiva y su cara negativa. Marija Gimbutas,
“Diosas y dioses de la Vieja Europa.”
Sin embargo, sus
propios colegas, expertos de la Universidad de Harvard criticaron duramente su
obra. A pesar de ello, algunas de las últimas publicaciones divulgativas sobre
mitología vasca siguen predicando las viejas teorías de Gimbutas. Josu Naberán
defiende la hipótesis de la arqueóloga lituana, donde Mari es heredera directa
del culto a la diosa que se realizaba en el paleolítico-neolítico y cuyo testimonio
son las más de 30.000 venus paleolíticas y neolíticas que se han encontrado en
la franja que va desde el Cantábrico hasta Siberia. ¿Es Mari entonces AMALUR,
la auténtica diosa madre de los vascos? ¿Existió realmente su religión?
"Mari,
¿cuál es la realidad significada por tal nombre? La naturaleza como un Todo.
Pues Mari o la Señora (Anderea) no se circunscribe en su actuar y en su estar
sólo a la tierra, sino que abarca los tres reinos (mineral, vegetal y animal) y
los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego [...] es el origen tanto del
bien como del mal, a semejanza de la divinidad preindoeuropea arcaica. Para
empezar, como dueña absoluta de la vida, tanto puede dar la vida como quitarla.
[…] Puede hacer beneficios como provocar daños, proteger los rebaños como
desatar la tormenta. […] En una palabra, es la Diosa o la madre asilvestrada,
imagen de la naturaleza salvaje.” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”
Mari como la Madre
Tierra. En efecto, Mari integra en su personalidad mítica tanto el carácter
elemental o corpuscular de la mater-materia (sus huellas son sagradas)
como su carácter relacional u ondular (dinamismo energético). Esta integración
implica, como hemos visto, los tres reinos de la naturaleza y los cuatro
elementos fundamentales.
-Los tres reinos:
Mari integra en su persona simbólica lo mineral (como estalagmita, piedra,
hueco natural), lo vegetal (como hierba, árbol, flor), lo animal (como vaca,
sierpe, macho cabrío, caballo, toro, buitre, y finalmente como hombre/hembra)
-Los cuatro
elementos: Mari integra en sí la tierra (cohabita su interior y dirige sus
fenómenos), el agua (sus cuevas son húmedas y manipula corrientes y lluvias),
el aire (produce los vientos y vuela por la atmósfera) y el fuego (de su seno
procede el sol y vuela como hoz ígnea).
Situada en medio de
todo, Mari resulta la mediación de todo.
Otra hipótesis
interesante que se ha abierto recientemente es la que relaciona los atributos y
características de Mari con el culto de la diosa griega Cibeles, la diosa de
largo cabello. Al igual que la Dama de Amboto, Cibeles era la diosa de las
montañas y de las cuevas, de la tierra fértil y de los animales (especialmente leones y abejas). Los romanos la llamaban
Magna Mater, Mater Dea o simplemente Mater.
A día de hoy tenemos
la certeza de que esta Mater o Matris romana era una de las divinidades que se
adoraba en Vasconia, precisamente en la comarca de Iruña (Álava). Hecho confirmado
por el reciente hallazgo de un altar de hace 1800 años encontrado en la ciudad
romana de Veleia, en Álava. En él podemos leer perfectamente una inscripción
que se refiere a la Matri Deae
(la de los buenos frutos), lo que según el equipo de
expertos, podría suponer que se levantó en honor a la "madre tierra".
Puede que algún recuerdo de este culto romano perviviera en la Edad Media
Vasca, después de la cristianización. Si en lugares tan próximos se adoraban a
dos diosas con unos nombres tan parecidos, es dificil creer, que solamente sea
una coincidencia.
De cuanto llevamos
dicho acerca de esta diosa se desprende que este numen constituye un núcleo
temático o punto de convergencia de numerosos temas míticos de diversas
procedencias: unos indoeuropeos, otros del fondo preindoeuropeo. Pero
atendiendo a algunos de sus atributos (dominio de las fuerzas terrestres y de
los genios subterráneos, su identificación con diversos fenómenos telúricos,
etc.) nos sentimos inclinados a considerarlo como un símbolo, o quizás más bien
una personificación, de la Tierra.
Bibliografía
De Barandiarán, J.
Miguel. Mari, o el genio de las montañas. Un personaje de la mitología vasca.
Separata del Homenaje a D. Carmelo de Echegaray. San Sebastián, 1928.
Duvert,
Michel. La Mythologie Basque. Elkar découverte, 2019.
Gimbutas, Marija. El lenguaje de la diosa. Madrid: Ed. Gea, 1997.
Gimbutas, Marija.
Diosas y dioses de la Vieja Europa. Siruela, 2022
Naberan, Josu. La
vuelta de Sugaar. Basandere, 2001.
Ortiz-Osés, Andrés. La
Diosa Madre. Ed. Trotta, 2013.
Résumé L’œuvre de Sylvain Tesson peut être lue comme une réponse littéraire aux tensions écologiques et existentielles qui traversent l’Oc...