domingo, 23 de octubre de 2011

Vignes pour un miroir: poemas inspirados en los viñedos suizos de Lavaux

RESUMEN


Vignes pour un miroir (1985), es un libro original que nace del encuentro entre dos miradas, la de una escritora y la de un artista pintor y grabador. Corinna Bille se inspirará en una serie de grabados de Pierre Schopfer para presentarnos, en una edición póstuma, una treintena de poemas inéditos sobre las hermosas terrazas de viñedos de la región vitícola de Lavaux (cantón de Vaud). Poemas a la vez femeninos, violentos y provistos de cierto erotismo, que recogen en sus versos una estrecha relación entre la mujer y la vid. Estudiaremos en esta comunicación cómo la escritora consigue con sus expresivos poemas convertir el hermoso viñedo de Lavaux en un ser sugerentemente femenino.

El título del libro que presentamos a continuación, Vignes pour un miroir, nos revela dos de los elementos más significativos de la región de Vaud: el viñedo de Lavaux y el lago Leman. El apego que siente las gentes del lugar por su tierra y por los productos que de ella obtienen, en este caso el vino, unidos a una excepcional exposición, aseguran cada año, el éxito de una producción ya reconocida. No podríamos imaginar Lavaux sin sus viñedos. Toda la historia, la identidad, la tradición y la economía de esta región han girado a lo largo de los siglos en torno a este cultivo. La vid representa el oro de Lavaux. Corinna nos lo recuerda así en este hermoso poema:

Ce village sans la vigne
serait redevenue poussière
mais les vieux ceps
ont poussé comme des arbres
et le soutiennent (25).

El segundo elemento, “le miroir”, metáfora que va siempre unida al tema del agua, representa la superficie del lago, en cuyas aguas se reflejan las impresionantes terrazas de viñedos que se extienden a lo largo de su orilla. Sus 830 hectáreas se despliegan por cerca de 30 km a lo largo de las costas orientadas al norte del lago, entre Montreux y Lausanne, ofreciendo uno de los paisajes más bellos del mundo . Su singular relieve de fuertes pendientes, su clima mediterráneo – de temperatura cálidas, que se consigue en parte gracias al reflejo del sol sobre las aguas frías del lago- y su excelente orientación, hacen de los vinos de Lavaux, vinos con carácter y especificidad propia. Cerca del 80% de la superficie de estos viñedos se destina a la producción de uvas blancas, siendo la principal variedad de uva de vinificación el Chasselas (98%), una cepa típicamente suiza . Los viticultores de Lavaux lo trabajan de manera casi ininterrumpida desde el siglo XII, siendo su forma de producción única. De esta uva se obtiene un vino frutado y seco con aromas sutiles que ofrece buenas cualidades minerales y agradable acidez, es ideal como aperitivo y también con platos a base de pescado o queso. El otro 20% de la superficie se destina a la producción de vino tinto (50% Pinot Negro, 30% Gamay y 20% otras cepas).

Il existe deux vignes:
l’une est sur le monde
l’autre dans la vague.

Je préfère la seconde
je nage en elle (33).

A Lavaux se le conoce también con el nombre de “el país de los tres soles”. Los dos primeros han sido mencionados anteriormente (el que está en el cielo y el que se refleja en el lago). El tercero corresponde a los 400 km de muros de piedra que componen las terrazas y que fueron levantados a partir del siglo XII por los monjes cistercienses instalados en la región. Los hermanos comprendieron rápidamente el potencial de dicho lugar. Con mucha paciencia y dedicación, despejaron el terreno de la vegetación que cubría las laderas hasta la orilla del lago, y con sus propias manos comenzaron a construir los muros para aplanar y estabilizar la tierra. En ella plantaron la viña, dando comienzo así a la producción de vinos en Lavaux. Las órdenes eclesiásticas fueron remplazadas por hombres laicos que a lo largo de estos siglos han sabido transmitir su amor por la viña. Estos viticultores han conservado plantas y terrazas manteniendo una tradición, que en algunos casos, se perpetúa desde hace 17 generaciones. Ocho siglos más tarde el esfuerzo se verá recompensado con la inscripción del viñedo en el Patrimonio de la UNESCO.

La singular belleza de este paisaje animará al pintor y grabador Pierre Schopfer a realizar una serie de grabados sobre el tema de la viña y el agua entre 1971 y 1973. Uno de estos grabados sobre Lavaux, de pequeño formato, será la base de un proyecto que llevará a cabo el pintor Albert Chavaz (1907-1990). Chavaz, amigo personal de la familia de Corinna Bille , propone a ambos artistas la creación de un libro que asociaría los grabados de Pierre Schopfer con los poemas de la escritora. Entusiasmada por la idea y por el trabajo de Schopfer, Corinna presenta en un principio algunos textos ya redactados. Decidido a llevar a bien su proyecto, Chavaz le llevará en 1975, a su casa de Veyras, un portafolio con más de cien grabados del artista. La escritora, inspirada por los dibujos, redactará una veintena de poemas inéditos. La lectura de los textos provocará a su vez nuevos cambios en los grabados. Ambos artistas irán así enriqueciendo la obra respectivamente. En 1978 la elección de los grabados y de los poemas se hará definitiva: de los casi sesenta poemas escritos se escogen una treintena; y de las pinturas, se retienen una veintena de aguafuertes y una quincena de grabados. El proyecto está a punto de ser finalizado cuando, en otoño de 1979, se ve interrumpido con la inesperada muerte de Corinna Bille. Tendremos que esperar hasta 1985 para ver publicada la primera edición por André y Pierre Gonin en Lausanne. La edición que presentamos en esta comunicación es la de 1997 publicada por la Editorial Empreintes. Se trata de un pequeño libro en el que sólo aparecen la treintena de poemas inéditos que acompañaban los famosos grabados de Schopfer.

El vino y la vid será un tema recurrente en la vida y obra de Corinna Bille. La residencia de la familia Bille, Le Paradou, castillo construido por su padre Edmond Bille en Sierre (Valais), se encuentra rodeado de viñedos. En este pequeño paraíso Corinna pasará los mejores años de su infancia y adolescencia. Recordemos además que la escritora contrae matrimonio en segundas nupcias con el poeta y escritor Maurice Chappaz en 1947, como ella de origen valaisan, apasionado además por la viticultura. Los Chappaz vivieron durante varios años en Fully, donde Maurice dirigió los viñedos de su tío Maurice Troillet, por entonces, Consejero de Estado, creando un pequeño comercio de vinos que, en la actualidad, todavía permanece activo . Años más tarde, la familia Chappaz construirá una casa en Veyras, en cuyos terrenos se dejan ver las hileras de vides que remontan en dirección de Muzot. En este terreno que dominaba perfectamente el esposo, Corinna Bille ya había realizado su pequeña contribución escrita – en una serie de artículos sobre “Les travaux de la vigne” publicados en la revista L’Abeille ; en textos, como por ejemplo, “Vendanges” en Douleurs Paysannes (1953) o “Les raisins de verre” en Cent petites histoires cruelles (1973).

Les vignes ont fait le visage de ce pays, vignes mamelles, vignes racines, vigne-arabesque, les hommes ont construit ce pays avec des vignes.

Cassé la pierre, creusé la terre, soulevé la pierre, posé là où il faut et l’autre dessus (voir Inca, quel monde étrange). L’eau peut passer, la terre là où elle manquait fut portée. Les hommes ont d’abord tout fait avec leurs mains, avec leurs dos, avec leur esprit. Ils ont élevé le long des montagnes d’énormes marches, ces marches montent jusqu’à mille mètres parfois, les ont remplies de terre rose, de cailloux, de terre grise, de cailloux, de terre noire, de cailloux. Cailloux pour retenir la chaleur du soleil, (débris) pour laisser circuler les racines. La vigne a dédoublé ce pays, la vigne est l’intérieur et l’extérieur du monde. On la voit et on ne la voit pas. Elle est secrète, magique, concrète, visible. Elle est nous et pas nous (Bille, 1996: 316-317)

En Vignes pour un miroir nos encontramos de nuevo con esa poética de la “brièveté” y de “l’aigu”, dos de los componentes que caracterizan el estilo de Corinna Bille (Gorceix, 2000: 120). A medida que abordamos la lectura de los poemas la realidad parece vacilar, desvanecerse, para después transformarse en el borrador de una existencia que va más allá de los sentidos y de lo visible, o como bien explica Isabelle Boisclair, «une écriture qui s’éloigne du réalisme, favorisant la métaphore et l’ellipse, l’onirisme et le fantastique” (2004:97).

L'ivrogne poète disait
des jeunes garçons de mon village:

on les boirait dans un verre d'eau (7).

Así se inicia la obra que aquí presentamos. Comenzamos pues a degustar, como una dulce gota de licor, la lectura de estas “Vignes pour un Miroir”. Libro de anotaciones poéticas todas ellas vinculadas al mundo del vino y de los viñedos de Lavaux:

Je baisse les paupières
et te découvre
hameau
tout en bas de la pente
près de l’eau.

Mon ventre-feuillage
se gonfle
et mes pieds dans le lac
baignent...
Je suis la colline enceinte.

Mais les murs de pierre
m’ont cloîtrée
j’en oublie mes prières.
Je suis la montagne sainte :

Lavaux (32).

Poemas repletos de frescura en los que los elementos de la naturaleza, como acabamos de apreciar, se encuentran siempre presentes:

Le raisin est fait
pour être mangé la nuit
au sommet d’une haute montagne.
Les jardins et la tour de Babylone
ne furent pas mieux construits
que nos coteaux,
ont dit les petits hommes (20).

La montaña, los viñedos, las cuevas, los bosques, los lagos se convierten así en el marco incomparable en el que se desarrollan sus poemas. Sin embargo, esta realidad resulta muchas veces inquietante, parece resquebrajarse, dejando emerger otro mundo diferente, que roza lo sobrenatural. Corinna vive profundamente la naturaleza, de tal forma que el sueño de estos elementos se convierte en una experiencia existencial. Maryke de Courten revela, en L’imaginaire de l’oeuvre de Corinna Bille, que los sueños de la tierra y de lo vegetal dominan en su obra. Así la viña trepadora cobra vida propia y, en mitad de la noche, se presenta ante la escritora para perturbar su sueño. Se produce así una íntima comunión con la viña que parece reconfortarla. Su estilo roza a veces ese “panthéisme à la fois naïf, ardent et très profond” (Bille R.P., 1992 :103-104):

Je n’ai pu m’endormir,
la treille entrée par la fenêtre
est venue jusqu’à mon lit,
m’a caressée de son feuillage
et s’est assise à mon côté (24).

En otras ocasiones comparte con ella sus momentos más íntimos. La naturaleza invita al abandono, al sueño feliz y sosegado. La viña esconde y protege el sueño tranquilo de los dos amantes. Ambos parecen así fundirse con las vides trepadoras que les rodean:

Ton visage sur le mien
mon corps sous le tien
la treille en baldaquin,
nous rêverons ensemble (28).

Otro ejemplo de fusión y armonía entre amantes y viñedos:

Je voudrais être avec toi
Comme le cep et l’échalas,
Un petit fil de raphia
Nous encerclera (29).

Corinna se nutre de los cuentos y canciones infantiles escuchados en su infancia, recreando un mundo en el que personajes fantásticos, héroes legendarios e históricos se expresan e interactúan. Estas historias que nos presenta son los recuerdos de infancia de esa niña rica e inquieta, dotada de una gran sensibilidad e imaginación, que con los años se convertirá en una gran escritora. Así, Lancelot du Lac, caballero de la Tabla Redonda, sueña con vestir una cota de malla sin costuras “faite de terre, de murailles de fer d’échalas” (11), concebida en los viñedos de Lavaux; una extraña criatura gigante e invisible sube y baja por las terrazas de Lavaux como si de unas simples escaleras se trataran: “ces marches géantes entre lac et ciel” (22). “Le bon roi Dagobert [qui] a mis sa culotte à l’envers” (26), se convierte finalmente en una parra de vid al desprenderse de todas sus ropas: “Ses habits verts sont devenus jaunes d’abord puis rouges, Toutes ses feuilles sont tombées et le voici tout nu” (27).

En este universo de ensueño todos los seres animados poseen su propia voz: los pájaros, los grillos, el águila.

Ce pays de coteaux
me donne le vertige,
a dit l’oiseau (34).

Todos los sentidos se encuentran al servicio de la viña.

Cette clarté dans l’obscur?
Mille petits yeux
Vert de lune (10).

Según Bachelard “todo lo que brilla ve” (1965: 65). En este poema los miles de ojos que brillan son las uvas en los racimos que observan expectantes lo que ocurre a su alrededor. Otras veces es el olor de sus flores el que se respira. Unas flores que anuncian la primavera y con ella el renacer de la vida, pero que paradójicamente se convierten en la fragancia más deseada para la mujer moribunda de uno de sus poemas, - último intento quizás por aferrarse a una vida que poco a poco se escapa.

Ouvrez la fenêtre
que je respire
la vigne en fleurs
disait la mourante (16).

El apego que siente la protagonista del poema por esa tierra y por esos campos de viñedos parece tan inmenso que su cuerpo se resiste a abandonarlo. Así, tras el último suspiro, una parte de ella se reencarna en viña, pasando a formar parte del mundo vegetal. Son lo que De Courten denomina metamorfosis parciales (1989: 115):

Elle avait tellement aimé
la terre
qu’elle ne put entière s’en aller.

Ses cheveux s’éployèrent en vrilles
et sous les pampres
ses yeux encore nous regardaient (17).

De ahí que los poemas que más retienen nuestra atención sean aquellos en los que la vid se metamorfosea en mujer. Poemas a la vez femeninos, violentos y provistos incluso de cierto erotismo, que recogen en sus versos esa estrecha relación que existe entre ambas.

Les belles dames nues se promènent
de terrasse en terrasse.
Leurs tétons frais sont des grains de pinot
leur peau fauve
comme le fendant (12).

Esa forma de representar la viña como un ser femenino, no es algo nuevo en la obra de Corinna Bille. En las notas y fragmentos recogidos de sus inacabados trabajos, refiriéndose a la relación que se establece entre los viticultores y sus viñas, podemos leer: “Ils l’aiment comme leur femme, plus que leur femme. Ils pensent à elle, ils la visitent, ils la surveillent. Elle est leur mère, leur fille, leur sœur, leur épouse, leur amante” (Bille, 1996 : 317). La viña, como vemos, representa todas y cada una de las posibles figuras femeninas. Se asocia directamente con la mujer por esa similitud que mantiene con ella: su fertilidad. Y así como el viñedo es dominado por el hombre hacedor de cultura, en un proceso paralelo y equivalente, el varón somete igualmente a la mujer: “Ces hommes viennent à elle comme ils vont à leurs femmes et comme ils vont à la guerre. Ils la fécondent et ils la battent” (Bille, 1996: 317).

En estas sociedades agrícolas y patriarcales, la mujer que presenta Corinna Bille conserva todavía esas virtudes inquietantes que poseía en las sociedades primitivas por su asociación con la Naturaleza. La escritora sabe trasmitir dicha inquietud a la perfección en el siguiente poema:


Il y avait une grotte au-dessus de la vigne

et dedans une jeune fille.

Elle ne se montrait à personne

mais parfois les vendangeurs s’approchaient

ils avaient peur.

Elle se regardait dans un miroir ovale

Les yeux fixes

et l’on disait aussi qu’un serpent

lui tenait compagnie.

Elle se farda les yeux

de sulfate

la bouche de raisin noir

et se mit à l’oreille

une petite grappe (21).


Convertida en un ser mediador entre la naturaleza y el hombre, la mujer es fácilmente asociada a la magia, a lo irracional y lo desconocido. Los hombres, a lo largo de la historia, han proyectado en lo femenino todo aquello que desean y temen. De ahí que los vendimiadores sientan el deseo y la curiosidad de acercarse a la joven, sin embargo parecen tener miedo de ella. La asocian además con la presencia de una serpiente como animal de compañía, un ser mitológicamente tentador. Puesto que no logran definirla, la joven se convierte en un ser que se mueve entre la seducción, la fascinación y el temor que produce. Viña y mujer parecen fundirse en la última parte del poema, cuando esta última utiliza parte de la planta para ornamentarse y conseguir así la perfecta ilusión: ¿es la mujer la que se ha convertido en viña o la viña la que se ha transformado en mujer?



Conclusión

La obra de Corinna Bille está repleta de figuras femeninas que rompen con las normas bien establecidas del patriarcado. Son seres especiales, independientes, libres que logran fundirse con el medio en el que viven, escapando de las tradiciones rurales de la época. Quizás sea esta la forma que tiene la escritora de plasmar lo que ha sido su propia vida: una búsqueda implacable de la felicidad a través de la escritura y de ese paisaje suizo que tanto afecciona. Arraigada profundamente a un país que ama por encima de todo y orgullosa, como sus padres, de haber nacido en el Valais, Corinna nunca renunciará a sus dos fuentes de inspiración: sus sueños, base de sus relatos y una naturaleza bien conocida en la que enmarcar su historia. Corinna Bille se ha convertido por ello en la hija pródiga de una tierra mágica, la tierra del Valais.





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS



BACHELARD, G. (1965). Poética del espacio, México: Fondo de cultura económica.

BILLE, René-Pierre (1992). “Souvenirs de Jeunesse”, Écriture (33) : 103-104.

BILLE, Corinna S. (1953). “Vendanges” in Douleurs Paysannes. Lausanne : Ed. La Petite Ourse.

BILLE, Corinna S. (1973). “Les raisins de verre” in Cents petites histoires cruelles. Vevey : Bertil Galland.

BILLE, Corinna S. (1992). Le Vrai Conte de ma vie, itinéraire autobiographique établi et annoté par Christiane P. Makward, Préface de Maurice Chappaz. Lausanne : Ed. Empreintes.

BILLE, Corinna S. (1996). L’ouvre dramatique complète II. Lausanne : Ed. L’Âge d’Homme.

BILLE, Corinna S. (1997). Vignes pour un miroir. Lausanne : Editions Empreintes.

BOISCLAIR, I. (2004) “La figure de la femme sauvage dans les œuvres d’Anne Hebert et de Corinna Bille”, dans Deux littératures francophones en dialogue: du Québec et de la Suisse romande, sous la direction de Martin Doré et Doris Jakubec. Québec : Les Presses de l’Université de Laval.

CHAPPAZ, M. (1969). Albert Chavaz. Genève : Editions Pierre Cailler.

COURTEN, M. (de), (1989). L’imaginaire dans l’Œuvre de Corinna Bille. Neuchâtel : Editions de la Baconnière.

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GORCEIX, P. (2000). Littérature francophone de Belgique et de Suisse. Paris : Ellipses Edition.


Vino y alimentación: estudios humanísticos y científicos / coord. por María Jesús Salinero Cascante, Elena González Fandos, 2012, ISBN 978-84-96487-72-7, págs. 295-304