lunes, 14 de mayo de 2018

FRANZ WEBER : EL COMBATE POR LA VIDA




Cuando todo falla, cuando todo resulta en vano,
 cuando se está desesperado al ver la destrucción
de la naturaleza y la miseria de los animales
perseguidos y  maltratados, siempre se puede recurrir
a la Fundación Franz Weber.Franz Weber





Resumen
Sirva este artículo como pequeño homenaje al que ha sido, sin lugar a dudas, uno de los defensores de la naturaleza más importantes del siglo XX y principios del XXI: el suizo Franz Weber (1927- ). A sus noventa años, el que hubiera querido ser poeta, para cantar su inmenso amor por la naturaleza, decidió comenzar por salvarla antes de celebrar su belleza. En esta comunicación analizaremos sus tres obras literarias: “Des montagnes à soulever” (1976), “Le paradis sauvé” (1987) y “Entre chien et loup” (2009) desde una perspectiva ecocrítica. Nadie supo crear como él ese vínculo tan especial entre el público, la investigación, la ciencia y la protección de los animales, las especies y el medio ambiente. Gracias a su lucha, conservamos hoy muchos paisajes emblemáticos de la Suiza francófona. Sería éste el momento ideal para que las regiones que salvó de la especulación y la destrucción medio ambiental le brindasen su merecido reconocimiento. Lamentablemente, nadie es profeta en su propio país, y bien es sabido que las personas, como Franz Weber, que han luchado tanto por la salvaguarda de los paisajes más emblemáticos de este planeta a menudo reciben tarde sus merecidos homenajes. Hoy Franz Weber ha perdido su memoria, pero sus logros quedarán por siempre en el recuerdo, gracias a la Fundación que lleva su nombre y a sus publicaciones.

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Tres, sólo tres, son las obras que Franz Weber posee en su bibliografía, pero a pesar de tan breve carrera literaria, he querido presentarlas hoy aquí para rendirle un pequeño homenaje. No, no fue un escritor frustrado, sino un escritor que comprendió que para salvar la poesía, la literatura, debía salvaguardar primero la belleza, la delicadeza, lo auténtico, todo aquello que sirve de inspiración a un escritor o a un artista. Por eso decidió abandonar las estanterías y salir a defender la vida. Esta es su batalla, la de un escritor atípico que luchó siempre por la naturaleza y la preservación de los valores inmateriales.

1.      Des montagnes à soulever
Je me demande parfois ce que voient les gens quand ils ferment les yeux. […] Votre humble serviteur aimerait capter le chant des sources, des fontaines ou du vent… Mais il est hanté par le bruit des arbres qu’on abat, des collines qu’on éventre… Par les cris que pousse la nature quand on la viole ou qu’on l’assassine (1976 : 169-170)
Así de directo y de contundente se mostraba Franz Weber en su primer ensayo Des montagnes à soulever. Esta obra, escrita en 1976, recoge parte de los logros y fracasos que este Quijote moderno de la ecología va a llevar a cabo contra los gigantes de la especulación, los políticos corruptos y los constructores que pretenden cimentar los bucólicos paisajes de su Suiza natal o de cualquier rincón de este planeta. En ella nos cuenta diez años de terribles batallas, de gritos de alarma, de fracasos y de éxitos. Se trata pues de un libro de anticipación como él mismo sugiere: « Je mettais en garde contre l’avenir apocalyptique que nous préparaient l’obsession de la technique et les excès de la société de consommation.» 
Franz Weber nace el 27 de julio de 1927 en Basilea. Tras una formación comercial, con 22 años decide instalarse en París para vivir una vida de poeta y continuar sus estudios de filosofía y de literatura en la Soborna (Langel, 2004). Su primera opción: convertirse en periodista. En 1958 funda junto a la escritora Simone Chevallier la revista literaria “La Voix des poètes”, de la que será redactor jefe durante casi quince años. En ella se publicarán textos de grandes poetas como Cocteau o Mauriac, pero también de escritores aún por descubrir. Franz Weber recorre en esta época el mundo como corresponsal para grandes revistas alemanas y suizas, y conoce a grandes artistas francófonos y extranjeros que más tarde le apoyarán en sus campañas. Amigo de Picasso, de Dalí, entrevistador de Siméon, de Jean Gabin o de Michèle Morgan, acompañará a Moscú a Mireille Mattieu. Su conocimiento de los medios le será posteriormente de gran ayuda en la defensa de sus aspiraciones medioambientales.
En una época en la que la noción de la « protección del medio ambiente », tal y como se la conoce en la actualidad, era aún desconocida para la mayoría de sus conciudadanos, Franz Weber lanza su primera campaña ecologista. Es un rincón de esa Suiza todavía preservada de la presencia humana, en la Haute-Engadine, la que desencadena su nueva vocación y le hace abandonar su ocupación y su sustento para participar en la lucha contra los especuladores que amenazan con destruir el más bello y alto valle del mundo: la orilla del lago de Silvaplana en Surlej “[c]’était le paradis retrouvé. Un site vierge, lustral que nul n’oserait jamais violer” (1976: 22), lugar donde se encuentra la Roca de Nietzsche en la que tuvo la revelación de Zaratustra[1]. Estamos en 1965: “Dans la plus belle vallée du monde, d’infâmes salauds avaient construit les plus hideux parking de la planète. Ils avaient touché à l’intouchable! J’étais fou de colère! (1976: 23). Fundó con varias personalidades de la Engadine una asociación “Pro Surlej”, cuyo objetivo era salvar de la especulación las praderas que todavía se extendían hacia el lago Silvaplana, y compra las tierras que rodean las propiedades de los especuladores, imposibilitando así sus proyectos de construcción. La acción que llevará a cabo en esta época será su primer gran éxito: consigue desmantelar un enorme proyecto de urbanización provocando, con sus propios métodos – recurre a las redacciones de los periódicos, a la radio, a la televisión, a la gente adinerada y aquellos que tienen la riqueza del corazón y les muestra la Haute-Engadine, el valle de la luz, la Acrópolis de Suiza-. Y no cede hasta que tanto los promotores, como los tecnócratas y los financieros se rinden y renuncian al proyecto. Obtiene además al mismo tiempo una mayor protección de toda la zona.
Esta primera acción fue solo el comienzo de una guerra que ha estado combatiendo desde entonces. La representación de un paisaje suizo amenazado por los excesos de la urbanización y el turismo data de la década de 1970 (Krippendorf, 1977; Walter, 1990). El ecologista no sospechaba ni por asomo en la cantidad de batallas que le esperaban. Y no sólo en tu tierra natal, como veremos más adelante. Unos años más tarde, en febrero de 1972, le llaman para salvar los viñedos de Lavaux, a orillas del lago Lemán:
Je trouve une grosse lettre express que la concierge a glissé sous ma porte. La lettre vient d’un petit village de Lavaux : Aran. C’est un S.O.S. Un appel au secours de vignerons qu’on veut délester de la meilleure terre à vigne pour y construire des appartements de luxe pour parvenus… Je suis frappé de stupeur. Je croyais le vignoble intégralement protégé. (1976 : 73)

 Weber aún no es activista a tiempo completo. Vive de sus artículos para las principales revistas y aún no ha desarrollado completamente su “método rodillo”[2]: “Sauver Lavaux? Tout Lavaux? Certes. La pustule n’agresse pas seulement Aran-Vilette, mais tout le vignoble de Lavaux. J’ai pu m’en rendre compte le matin, en faisant avec les vignerons le parcours de Vevey à Aran” (1976: 76). Funda la Asociación “Sauver Lavaux” y comienza con una petición que pierde. Pero eso no le desanima y argumentando que Lavaux no pertenece solo a sus habitantes sino que es parte del patrimonio común, Franz Weber lanza en abril de 1973 una iniciativa popular cantonal para la protección integral del viñedo, con el objetivo de introducir en la Constitución de Vaud una protección definitiva de todo el territorio de Lavaux. Es la primera vez en Suiza: nunca se había puesto este instrumento de democracia directa al servicio de la protección de un lugar (1976: 86). El 12 de junio de 1977, el pueblo de Vaud acepta la iniciativa de Franz Weber con el 56.8% de los votos: la protección de Lavaux está registrada oficialmente en el art. 6bis de la Constitución de Vaud, y en 1979 esta disposición se incorporará en la Ley del Plan de Protección de Lavaux. La protección del viñedo parece estar en ese momento asegurada. En la actualidad Lavaux forma parte del patrimonio mundial de la UNESCO. Sin embargo, este registro no tiene valor vinculante y solo alimenta la codicia... Lamentablemente, Lavaux sigue siendo una región particularmente víctima de la presión inmobiliaria.
Otra de sus grandes batallas por preservar el paisaje, esta vez en el cantón del Valais, fue en la estación de Crans-Montana. Aquí llegó demasiado tarde, ya que la locura inmobiliaria había comenzado en los años de 1960 “[p]our culminer dans une tour delirante qui hurle de tous ses étages au milieu des autres buildings”[3] (95). Franz Weber era consciente de que ya poco podía salvar de este maravilloso lugar que fue en su día Crans-Montana. Consiguió paralizar la construcción de otro inmenso hotel “Le Régent”, pero intervino en el Haut-Plateau “pour crier au massacre, dénoncer les abus et les collusions. Je l’ai fait dans le but de préserver d’autres sites en donnant Crans comme l’exemple-type de destruction à tous les apprentis-sorciers qui creusent avidement et bêtement notre tombe” (111).
En 1974, completamente abrumado por las llamadas de ayuda, Franz Weber abandona el periodismo "ordinario" para dedicarse por completo a la protección de la naturaleza y los animales. Se va de París y se instala en Montreux, donde se casa y funda una familia. Su hija, Vera, nace en 1974. En el mismo año, el ecologista se da a conocer internacionalmente con su espectacular campaña contra la matanza de focas. Junto a la actriz francesa Brigitte Bardot, atrae a unos 70 periodistas al norte de Canadá.
En mayo de 1975, Franz Weber funda su actual Fundación Franz Weber (FFW), de la que ahora es Presidente Honorario; y en 1979 la organización internacional "United Animal Nations" (UAN) - las "Naciones Unidas de los Animales". Desde la década de 1970, Franz Weber y su Fundación han dirigido más de 150 campañas de protección animal y ambiental en Suiza y en todo el mundo: en Francia, en Alemania, en África y en Australia, llevando a la lucha toda su buena voluntad, hasta el punto de desencadenar una verdadera campaña internacional a favor de la ecología.

2.      Le paradis sauvé
L’Au, Monsieur Weber, est un écosystème qui fonctionne parfaitement, une gigantesque et géniale installation de filtrage au pouvoir nettoyant inimaginable pour l’eau comme pour l’air. Jamais la main de l’homme ne pourra créée une telle perfection. Elle ne sait que le détruire. (1986 : 19)

Le Paradis sauvé es su segunda obra, publicada en 1986. Entre 1983-84, Franz Weber acude a otra llamada desesperada de auxilio:
Car ce n’est pas n’importe quel site qu’il s’agit de protéger. Il s’agit du dernier site alluvial  de grande étendue qui existe encore en Europe, de la plus importante zone humide entre la Méditerranée, l’Adriatique, l’Atlantique et la Baltique. (1986 : 8-9)

para salvar los bosques aluviales del Danubio que se extienden entre Viena y la frontera eslovaca. Pero será en Hainburg, donde se llevará a cabo una de las campañas más duras y mediáticas realizadas por Franz Weber. El gobierno austriaco planeaba arrasar miles de hectáreas de bosque en favor de una enorme central eléctrica. El proyecto DoKW (Donaukraftwerke SA, la Sociedad de Energía Hidroeléctrica del Danubio), con el apoyo del gobierno socialista austriaco del canciller Sinowatz, la confederación de sindicatos y muchos actores del mundo económico, financiados en gran medida por los bancos suizos, pretenden construir una presa y una planta hidroeléctrica a la altura de esta pequeña ciudad (margen derecho), amenazando el ecosistema del bosque aluvial más grande de Europa. Franz Weber se pone manos a la obra y argumentando que “[l]es forêts du Danube n’appartiennent pas seulement à l’Autriche. Elles appartiennent à toute l’Europe” (14), alerta a la opinión internacional. A través de los métodos más inhabituales e insospechados, aunque siempre legales, Franz Weber luchará hasta hacer caer otro de los proyectos de especulación más cotizados de Europa, cifrado en miles de millones. Invita personalmente a venir dos veces (en diciembre del 1983 y en diciembre de 1984) a una treintena de periodistas europeos a este emblemático lugar. Gracias a su iniciativa, 12.000 defensores se reúnen en el mismísimo corazón del Au (bosque aluvial) el 8 de diciembre de 1984. Franz Weber da un ardiente discurso provocando la ocupación del Au por los manifestantes. Luego será apoyado localmente por estudiantes de varias universidades y miles de otros austriacos (y europeos) de todos los ámbitos de la vida. El compromiso de Franz Weber, el WWF, las asociaciones y personalidades ilustradas y valientes, incluido el profesor Gustav Wendelberger de la Universidad de Viena, hizo posible el abandono de la construcción de la presa y preservar este espacio natural único. Afortunadamente, este inoportuno proyecto- desde un punto de vista ecológico[4] -, fue abandonado bajo la presión de los ecologistas y de la gente local.  El bosque aluvial de Hainburg es ahora un parque nacional.
Para Franz Weber no se trata sólo de salvar un bosque o un humedal. Toda esta acción conlleva además un mensaje que pretende hacer llegar al mundo entero y aprovechando que “Hainbourg est maintenant une affaire mondiale” (184) quiere decirle a los políticos, basta, a los corruptos, basta, a los inversores sin escrúpulos, basta. Tienen que dejar de especular con el planeta: “Vous jouez avec le monde comme si vous en aviez un deuxième en réserve”.
… je réalise que ce ne sont pas seulement des millions d’arbres qui tomberaient sous les scies électriques, ce ne sont pas seulement les ruisseaux et les étangs qui seraient asséchés, pas seulement le sinistre béton, qui emprisonnerait tout, mais que c’est la vie même qui serait exploitée, dévastée, étouffée, notre propre vie, symbole et expression de l’amour. Avec l’Au, vivent au meurent toutes nos forêts, tous nos viviers, nos ruisseaux, nos étangs, nos oiseaux, nos fleurs, nos sources. Nous devons sauver l’Au pour que notre vie sur cette terre garde encore un sens, qu’elle puisse conserver son sens originel (37).

Esta defensa del territorio natural es considerada todavía hoy en día como uno de los actos fundadores de la ecología austriaca. Como pequeña anécdota, comentar que el actual presidente de Austria, Van der Bellen, fue testigo de este acontecimiento en 1984. Hoy es el primer jefe de estado ecologista en Europa elegido por sufragio universal.

3.      Entre chien et loup
Entre chien et loup es su tercera obra. El título significa la tarde o la mañana, esa hora del día en la que está todavía demasiado oscuro para diferenciar un perro de un lobo. El perro simboliza el día porque, al igual que él, puede guiarnos; mientras que el lobo sería el símbolo de la noche, representando una amenaza, pero también las pesadillas y el miedo. Así se presenta la tercera obra de Franz Weber: veintiocho historias situadas entre el sueño y la realidad, entre el perro y el lobo. Veintiocho cuentos sobre los grandes compromisos  hacia la naturaleza, la cultura y la vida.
Es un retrato del otro Franz Weber: detrás del ilustre defensor se esconde un poeta que vela por el planeta. Estos cuentos de misterio, amor, fervor o belleza contienen las claves de toda una vida dedicada a la defensa de la belleza y la poesía en nuestro mundo industrializado. Estas historias transforman, cada una a su manera, nuestra realidad decepcionante en un mundo por el que vale la pena vivir y luchar, donde el poeta se interroga sobre los misterios de la creación.
Franz Weber comienza a escribir estos relatos durante el periodo de efervescencia literaria de la post-guerra en Francia. Eran historias que le habitaban y por ello era necesario hacerlas salir, nos rebela el poeta. Son relatos que nos hablan de amistad (“Une poignée de terre brune”), de traición (“La bonne cause”), de amores, a veces felices como “Angelica”, otras veces desdichados, los hay que incluso van más allá de la muerte “Le pilier des anges”. Descubrimos a un Franz Weber romántico que describe simplemente la vida, la vida y la muerte, la vida en el más allá o la vida interior que cada ser posee. Canta y nos presenta esos valores inmateriales que tanto aprecia, en una realidad también inmaterial dónde los vivos hablan con los muertos y los muertos aparecen entablando un diálogo con los vivos que va más allá de la propia muerte: “Les montagnes sont témoins: nous sommes liés au-delà de la mort!” (96). Sus personajes nos dicen: “nous sommes tous solidaires, les vivants et les morts”. En esta realidad inmaterial todos sus personajes están en contacto con la otra vida, con la vida espiritual, y toda forma de vida posee un alma. Uno de sus cuentos más entrañable es “Regret”, en el que un niño huérfano de madre aprende a escuchar el alma de las plantas gracias a los consejos de ésta. Estas son las últimas palabras que le dice su madre en su lecho de muerte: “Dans cette vie, mon enfant, seules les plantes ne te trahiront pas. Ne t’éloigne jamais d’elles. Leur âme ressemble à la tienne” (182). Todo ser sintiente tiene un alma para Franz Weber, humano, planta o animal. Si toda la humanidad comprendiera y respetara este precepto dejaríamos de hacernos daño entre nosotros y el mundo sería un lugar mejor para todos: “El mundo sería un paraíso, como lo fue en otro tiempo”, nos explica.
El futuro está repleto de promesas. En todo caso, en este libro aparecen muchos interrogantes que podríamos calificar de filosóficos sobre el sentido de la vida. Franz Weber nos enseña que no podemos estar en paz con uno mismo si no desarrollamos los dones que hemos recibido al nacer, es lo que llama “estar en el eje de rotación” (17)  que ha regido siempre nuestro nacimiento. El suyo está marcado por esa ardua defensa de la belleza como poeta y escritor, pero también como ecologista, ya que no sólo se deben cantar los paisajes, también hay que defenderlos. Franz Weber comprendió que para defender la poesía, los valores inmateriales, había que salir a la calle a luchar. Para él las dos actividades, tanto la literaria y la ecologista, eran una misma batalla.
La conciencia ecológica ha cambiado mucho desde el comienzo de su lucha en 1965. Pero desafortunadamente, y a pesar de estos cambios en la ecología, la población y las autoridades se han acostumbrado a la degradación de los paisajes. El público comprende en gran parte lo que ocurre, pero desagraciadamente la realidad es muy triste. Si miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta de hacia dónde va el mundo, sólo se defienden los valores materiales, es decir, aquello que proporciona dinero. En lugar de defender lo que es esencial para cualquier ser humano, lo que le hace verdaderamente crecer como persona. Por ello, debemos continuar luchando y defender nuestra hermosa naturaleza. Porque sin naturaleza difícilmente puede existir la poesía.

Conclusion
Franz Weber es el hombre que mueve montañas. Para salvar los paisajes de Engadine y todos aquellos que constituyen nuestro patrimonio, nuestro capital, mucho más precioso que todo el dinero del mundo. El ecologista recorrió Suiza, Europa y el mundo, multiplicando sus campañas a menudo poco entendidas. Ganadas, sin embargo. Pero nunca ha sido tan maltratado, denigrado, calumniado, despreciado como lo ha sido en su propio país, y especialmente en el cantón de Vaud, donde salvó de las garras de los especuladores las terrazas de Lavaux, la octava maravilla del mundo. Mientras que en el extranjero era nombrado ciudadano honorífico de Texas, de Delphi, celebrado con diplomas y premios, la justicia vaudoise lo persiguió y lo detuvo para fomentar una campaña de difamación promovida por hombres de negocios de Zurich e instrumentalizada por un periódico sin fe, el Wletwoche. Fue necesario un juicio del Tribunal de Derechos Humanos de Stransbourg para que la justicia del cantón de Vaud cesara sus injustas acusaciones. Peor aún, la comunidad de Montreux, a la que algunos ciudadanos pidieron que homenajearan al ecologista con la Medalla de la ciudad, se negó a actuar, con el pretexto de que Franz Weber se oponía a la nueva Constitución de Vaud. Y con razón, ya que en ella no se garantiza la protección de Lavaux. Siempre ha sido un visionario: sus campañas han ayudado regularmente a abrir los ojos de la población, a menudo incluso décadas más tarde (Mombelli, 2012). Como en el caso de Lavaux, cuyos viñedos en terrazas han sido catalogados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007.
Hacerle justicia sería ser testigo, a través de una adhesión militante, de la batalla nunca ganada contra la destrucción de la naturaleza y sus criaturas, porque como la Fundación Franz Weber demuestra cada día, la naturaleza y su belleza, la vida y los animales no pertenecen a un país, sino a toda la humanidad y deben ser protegidos por el bien común.


Bibliographie
Krippendorf J., 1977. Les dévoreurs de paysages. Le tourisme doit-il détruire les sites qui le font vivre?, Éditions 24 Heures.
Langel, R., Franz Weber. L'homme aux victoires de l'impossible, éditions Pierre Marcel Favre, 2004 
Laroux, A., Paysages urbains : le trajet du regard : dessins, peintures et textes. Lausanne : L'Age d'homme, 2013.
mombelli, A. « Franz Weber, écologiste romantique et solitaire », Swissinfo.ch, 13 mars 2012.
Pulver, C. Franz Weber ou La Fureur d'aimer, éditions Pierre Marcel Favre, 2002 
Weber, F. Des montagnes à soulever, éditions J.-J. Pauvert, 1976.
--, Le paradis sauvé, éditions Pierre Marcel Favre, 1987.
--, Entre chien et loup. Vevey : Xenia, 2009.
--, Une heure avec la création : comment je vois la nature, Vevey : Xenia, 2012.
Walter F., 1990. Les Suisses et l'environnement. Une histoire du rapport à la nature du XVIIIe siècle à nos jours, Zoé.





[1] El cambio que se operó en el pensamiento del autor alemán fue la idea de que el Hombre era parte de la evolución de la naturaleza, y que el proceso evolutivo no se ha parado, por lo que en el futuro aparecerá una nueva especie, el superhombre.
[2] Franz Weber transforma cada campaña de protección medioambiental en una información de actualidad y sirve a la prensa  noticias interesantes y vendibles.
[3] En un contexto permeable a una nueva arquitectura de montaña, nacen construcciones audaces en los años sesenta, como la torre Super-Crans o la impresionante residencia Les Mischabels, emblema de una arquitectura urbana en los Alpes.
[4] Además de la destrucción de un centenar de hectáreas de bosques aluviales, de islas e islotes, la construcción de diques y la desaparición irreversible de las orillas naturales, la presa hubiera impedido que el Danubio fluyera libremente. La llanura aluvial ya no hubiera podido beneficiarse de las inundaciones y su dinámica se hubiera interrumpido. La dinámica natural del agua subterránea también se hubiera visto alterada.

martes, 24 de abril de 2018

PIERRETTE MICHELOUD Y EL MITO DE LA GRANDE GYNANDRE



Resumen
Pierrette Micheloud (1915-2007) es una artista comprometida con el respeto y la integridad de la naturaleza y de las mujeres. Sus poemas transpiran una feminidad renovada. Forma parte de esas mujeres que se destacaron escribiendo poesía atrevida, erótica o incluso lesbiana, porque ese fue siempre su compromiso. En el libro L’Enfant de Salmacis (1963) surge la nueva Eva, la que se atreve a resistirse a las órdenes del sexo masculino « Ève nouvelle, fleurie de blancheur, secrète royauté » (21). Pierrette buscaba una feminización de los deseos de la humanidad: esa que sueña con la no violencia, la paz, la dulzura, la belleza, la ecología... estos son los temas puramente femeninos. La mujer encarna, en cierto modo, la esperanza de la humanidad y de todo el planeta. Es una mujer que no habla con las palabras de hombres, sino con su propio lenguaje: el de la intuición, la percepción, la sensibilidad. En Douce-Amère (1979), nos revela una mujer nueva: el mito de la Grande Gynandre, una entidad de esencia divina que pertenece al pasado cósmico y que modela el futuro de la humanidad. Pierrette afirma que “chaque poéte se crée sa propre mythologie, à través sa propre visión de l’univers”. Y es lo que hace: “Moi aussi, je me suis raconté mon mythe, comme tout poète”. El mito al que aspira y que presentaremos a lo largo de esta comunicación.

Pierrette Micheloud es una poeta y pintora suiza de expresión francesa originaria de una pequeña localidad, Vex, situada en el cantón del Valais. Estudió literatura clásica, alemana y francesa en la Universidad de Neuchâtel y de Zurich, y teología en la Universidad de Lausana entre 1940 y 1941. Publica su primer libro de poesía Saisons en 1945. En 1950 (o 1952 según las fuentes), se muda a París y, a partir de entonces, dedica su vida a la escritura y la pintura (aunque hay que esperar hasta 1983 para ver su primera exposición en la Galeria Horizon de Paris). Llevará una vida muy activa en el campo de la literatura colaborando con varios periódicos suizos donde presenta a poetas franceses y de otros lugares; también para las Nouvelles Littéraires, con artículos sobre poetas-libreros de París. En 1963, funda con Edith Mora, crítica literaria, el premio de poesía Louise Labé, cuyo jurado era completamente femenino. No por ostracismo, sino por un deseo de restablecer el equilibrio, ya que las mujeres estaban prácticamente ausentes en dicha época de los jurados literarios. También fue editora en jefe de la revista La voix des poètes, fundada y dirigida por Simone Chevallier, en la colección Les Pharaons (poetas reveladores de conciencia). Recibió varios premios, entre ellos, el Premio Schiller y el Premio de Consagración del Estado de Valais en Suiza; los premios de Edgar Poe, de Apollinaire, y Charles Vildrac en Francia. Su obra incluye una treintena de libros en francés, algunos traducidos al alemán, inglés, español, rumano y ruso; numerosos artículos y editoriales y también obras de teatro, novelas, diarios, cuadernos y reflexiones, cartas, en su mayoría inéditas, que se conservan actualmente en el fondo de archivos de la escritora depositados en la Mediateca de Valais-Sion. Su trabajo y su memoria se encuentran en la actualidad muy vivos gracias al trabajo que realiza su fundación.
Parents de sève montagnarde :                   Padres de savia montañesa:
Elle du Jura bernois                                               Ella del Jura bernés
Lui des Alpes valaisannes                         Él de los Alpes del Valais
Elle du vert sombre des sapins                  Ella del verde sombrío de los abetos
Lui des mélèzes danse du vert tendre                    Él de los alerces que bailan el verde suave
Elle d’une eau qui se récolte                                 Ella de un agua que se recoge
Goutte à goutte dans le calcaire                 Gota a gota sobre la piedra caliza
Lui de celle multiflore                               Él de aquella multiforme
Des torrents joueuse de rien[1].                     De los torrentes que juega sin nada.

Desde muy temprana edad, descubre la sensación íntima de su diferencia, que está marcada por su deseo de independencia y su gusto inicial por las mujeres: « La "diferencia" tiene siempre una razón. No se trata pues de reprimirla, de avergonzarse de ella, sino de enriquecerse con todo lo que puede traer de especial y de nuevo. Yo canté la mía desde siempre a través de mi poesía.»[2] La mujer, a menudo soñada, platónica, será ese icono privilegiado que llena toda su obra; la otra, la mujer real, le causará a menudo decepciones muy dolorosas. La misteriosa alquimia de la escritura poética transformará estas experiencias en un arte apasionado, lleno de imágenes extrañas y destellos proféticos.
A lo largo de su vida, representará al poeta como un ser singular, medio humano, medio divino: su aguda capacidad le permite percibir mensajes que debe transmitir al mundo. ¡Esa es su responsabilidad…! “El poeta debe ser un apóstol. A él le corresponde, mediante un canto cada vez más verdadero, despertar al mundo y darle el ímpetu necesario para volver a emprender el camino por rutas más fáciles”[3]. Sin embargo, poco a poco formulará esta visión en otro registro léxico, tomando cada vez menos de la religión cristiana y cada vez más de la mitología y la alquimia.
A partir de los años 1970 hasta los 1980, recurre a la mitología, y especialmente a las musas, para afirmar que la poesía permite encontrar recuerdos tan antiguos como el mundo: “la musa del poeta se llama Polymnia; el nombre es bastante significativo ya que deriva de poly (muchos) y mnêmê (memoria). Entonces, como una pescadora Polymnia (es decir, la poesía) captura en las profundidades de la memoria original los recuerdos anteriores al nacimiento. Y, por supuesto, al igual que las otras diosas, las musas y los dioses, personifican múltiples y diversas frecuencias vibratorias del universo sensible. La idea de que la musa Polymnia permita entrar en contacto con la memoria original lleva a Pierrette Micheloud a definir la poesía como “une recherche de notre origine” [una búsqueda de nuestros orígenes], y a elaborar su mito de la Gran Ginandra, esa entidad de esencia divina que pertenece al pasado cósmico y que anuncia el futuro de la humanidad. Pierrette afirma que “cada poeta crea su propia mitología a través de su propia visión del universo”. Es lo que ella ha llevado a cabo: “Yo también, me conté mi propio mito, como cualquier poeta. O más bien, renací del mito en el que mi conciencia, mediante la acción de energía inspiradora, me reveló una verdad oculta. Este es el mito de la Ginandra. Ginê, mujer... Andros, hombre. El andrógino regresó [...] para poner las cosas en su lugar”[4]. Cuando la humanidad haya completado su revolución y haya llegado al final de su ciclo terrenal, verá la llegada del Gran Gynandre (o a veces, Gynandrade), más perfecta que el andrógino, porque es mujer, y que reinará sobre los hombres y mujeres unidas en paz y serenidad. Pero esto aún no ha llegado, todavía estamos lejos: debemos luchar por este advenimiento, y una de las armas de esta lucha es precisamente la poesía, que despierta conciencias:
Je suis songe unifié : le fœtus             Soy un sueño unificado: el feto
que la reine-roi porte en espérance     que la reina-rey  lleva en la esperanza
du fond de l’En-soi, la fin du couple. desde el fondo del en sí, el final de la pareja.
Je suis la Gynandrade future.             Yo soy la Gynandrade futura.
Patience jusqu’à l’aurore,                   Paciencia hasta el amanecer,
amour[5].                                               amor.
Esta idea del mito de la Ginandra comienza a forjarse con L’Enfant de Salmacis y termina plasmándose con toda su fuerza en Douce-Amère.
L’enfant de Salmacis (1963), es una oda a la feminidad enraizada en los mitos originales de la pureza y de la unidad, e inspirados en otra poetisa: Sapho. Una mezcla un poco inquietante. Pero la poesía se reserva esos derechos a los que es difícil poner límites, y los cánticos que estos amores inusuales inspiran en Pierrette Micheloud a menudo caen bajo una verdadera poesía que arde con pasión.
En esta obra Pierrette Micheloud emprende una larga reflexión sobre la diferencia sexual y la feminidad (como ella prefiere escribir). La ninfa Salmacis, enamorada de Hermafrodito, obtiene de Zeus el privilegio de no separarse nunca de su amor. De este modo, sus dos cuerpos, tan fuertemente entrelazados, se disuelven en un solo ser, ni del todo hombre ni del todo mujer, fue el primer hermafrodita: ella, Salmacis, representa la feminidad de este último. Así es como concibe Pierrette Micheloud al poeta, ni hombre ni mujer “un ser sin sexo”. El poeta, de hecho, combina en sí mismo lo mejor y lo peor de ambos a la vez. ¿No es hacia este ser sublime al que toda la humanidad, y sobre todo la mujer, debería desembocar? La poetisa del Valais lamenta que sean tantas las compañeras poetas, que todavía no comprendan y no quieran participar como ella, en la llegada de una era superior, que el poeta imagina y en la que desea colaborar. Esta tarea, que ella solo prefiguró, ahora la siente como una misión que debe cumplir.
Porque antes de la Caída, Adán y Eva no eran dos, sino uno. Fue el Maligno, el Diablo, quién se arrastró hasta el paraíso y los dividió en dos cuerpos distintos. Desde entonces, la Tierra se ha convertido en el planeta de la dualidad. Una teoría que no es nueva, ya que Platón la defendió[6], y muchos escritores la convirtieron en el tema principal de sus poemas o de sus novelas, como por ejemplo Honoré de Balzac[7], por citar alguno de ellos. "El hijo de Salmacis", por lo tanto, tiene predecesores ilustres.
Los poemas de este libro son un homenaje a las diversas formas, especialmente mitológicas, de lo femenino: de la inocencia de Rasalhague a la violencia de Isidis, pasando por Hélia, Néphélé, Maya, Dahana y Ad-Isthar-Ar-Kanya; Pierrette Micheloud invita a todas estas figuras a recuperar la pureza que poseían antes de la Caída, a convertirse en la "nueva Eva", a sacudirse del yugo del hombre, yugo que ellas aceptan con desconcertante docilidad y placer.
Et l’homme dit à la femme                             Y el hombre le dice a la mujer
Tu seras l’autel de mes plaisirs                                   Serás el altar de mis placeres
Et le calice de mes rancœurs                          Y el cáliz de mis resentimientos
Et la femme suivit l’homme. (97)                   Y la mujer siguió al hombre.

Pero para aquella que rehúsa esta condición, la felicidad que le espera es absoluta:

Elle sut retrouver le jardin                              Ella supo encontrar el jardín
De son primordial visage,                               de su original rostro
Fini le sinistre leurre                                       No más señuelos siniestros
Qui l’avait de si loin dépaysée,                                  que la hicieran perderse
Ève nouvelle, fleurie                                      Nueva Eva, florida
De blancheur, secrète royauté. (21)                Blancura, realeza secreta.

Sus poemas se cargan de un lirismo visionario que concierne sobre todo a un universo femenino donde el hombre es temido por su yo posesivo y su egoísmo, que engendra sólo sufrimiento y simboliza una carga negativa. De ahí el epígrafe elegido por Pierrette Micheloud para una de sus colecciones: cuatro líneas de Safo que suenan como una conjuración para desafiar a los hombres.
Amour prodigue en souffrances                    Amor pródigo en sufrimientos
Amour beau tisseur de contes                       Amor hermoso narrador de cuentos
Loin de moi la douceur du miel                    Lejos de mi la dulzura de la miel
Loin de moi le dard des abeilles                    Lejos de mi el dardo de la abejas

 Conjuración que ella misma retoma en su primer poema titulado: Périlleux amour, advirtiendo a su primera protagonista: “No digas a los hombres de dónde vienes, Rasalhague!” […], “No anuncies a los hombres tu camino, Rasalhague!” […], “No cuentes a los hombres tu secreto, Rasalhague!” […] (15-16).
¿Qué destino le aguarda a nuestro compañero terrenal en esta sublime aventura? Pues, según Pierrette Micheloud, el hombre tiende poco a poco a desaparecer, como todo aquello que se ha convertido en algo inútil. Sin embargo, por muy edénico que sea, ¿es probable que esta humanidad desaparezca? No, ya que en esencia, de la unión del ser-mujer único con el Espíritu divino nacerán nuevos seres. Hasta ahora, solo una mujer ha sido capaz de engendrar así, la que el Ángel saludó: “Sois bénie entre toutes les femmes!” María redime de este modo la culpa de Eva.
Je ne suis plus l’Ève triste                              Ya no soy la triste Eva
Je suis Marie                                                  Soy María
La vierge attentive et secrète                          La virgen atenta y secreta
En espérance d’un Dieux. (99)                                   En la esperanza de un dios

Pero también:

Te voici nue et pure                                       Aquí estás desnuda y pura
Comme à la première aube                             Como en el primer amanecer
Cette eau que le soleil                                    Esta agua que el sol
A choisie pour épouse. (28)                           Ha elegido por esposa.

En este poema, la mujer se identifica con el agua, el sol representa el espíritu divino: “El Espíritu divino planea sobre las aguas primordiales, dando vida por ellas a todas las criaturas” (Génesis 1,2). La figura de María encuentra su lugar en la conclusión de la obra, proclamando la gran Virgen cósmica, la del Zodíaco y no la de la Cruz, mientras anuncia "Douce-Amère", que sueña nuevamente con la unidad: “una mujer que tendría en ella la semilla del hombre... la vuelta hacia el ser UNICO”.
Entre estos seres puros y nuevos, con los "pechos hinchados de leche pura de las estrellas" (18), que afirman que "el viento arrancó de mi vientre el recuerdo de los sexos" (22), cuya sangre "fluirá virgen en la estación sin heridas para convertirse en el niño luminoso de diciembre" (27), reinará una verdadera amistad.
Pierrette buscaba una feminización de los deseos de la humanidad: esa que sueña con la no violencia, la paz, la dulzura, la belleza, la ecología... estos son los temas puramente femeninos. La mujer encarna, en cierto modo, la esperanza de la humanidad y de todo el planeta. Es una mujer que no habla con las palabras de los hombres, sino con su propio lenguaje: el de la intuición, la percepción, la sensibilidad. En Douce-Amère (1979), nos revela una mujer nueva: el mito de la Grande Gynandre, una entidad de esencia divina que ofrece una apariencia femenina, mientras que invisible contiene, en su interior, el principio masculino, que le permite reproducirse de forma autónoma. Esta entidad que pertenece al pasado cósmico modelará el futuro de la humanidad.
El libro se divide en cuatro partes bien diferenciadas. La primera contiene los "poemas del chorro de agua de la cigüeña", que evocan la infancia, los juegos y amores, los nombres y rimas, los sueños y las fiestas. El pasado se convierte en un presente donde solo vive lo esencial: la dulzura de los seres, la belleza de las cosas, la plenitud de la vida. Después, comienza la búsqueda de una identidad: la adolescente enamorada se convierte en la persona que celebra el mundo y los seres, pero también la que medita, cuestiona y reza. En las mismas secuencias de la oración dominical, la Oración a la Gran Ginandra convoca a la reunión, a la unidad fundamental del ser dividido actualmente en hombres y mujeres. Precisa que todo ser lleva en él una parte femenina y una parte masculina, incluso Dios, al que ella nombra “LE PÈRE” (el Padre) y “avant tout LA MÊRE” (sobre todo la madre), y a la que ella nombra “Mère-Père de l’Univers”, o “Grande Gynandre”.
La segunda parte, más breve, titulada "Árboles", también es evocativa: árboles y rostros se mezclan; está lleno de nostalgia por una época "donde el tiempo tenía tiempo" (38). La tercera narra y canta los “viajes” y lugares del poeta; itinerarios muy reales -en Francia, en Rumania, desde el Valais a París, o Knokke-le-Zoute, donde se celebra cada dos años un festival poético y donde aparece, ligera y enigmática, la figura de Jean Follain - y caminos imaginarios al “chateau de l’éveilleuse” o el propio corazón de la poeta. Pierrette Micheloud busca la Eternidad. En Méditation, citando a Ramuz, se interroga:
Pourquoi ces instants                                      ¿Por qué estos instantes
Sont-ils au cours d’une vie                             son a lo largo de una vida
Si rares? (65)                                                  Tan raros ?

La última parte "Cuando la hierba se vuelve negra", contrasta con las tres primeras: el mundo se deshumaniza, el tiempo se vuelve loco, el hormigón invade los caminos y los campos, la palabra, humillada, es llevada a la fosa común, todo se pudre. En "La ronda / en el palomar de la infancia" (9) se les hace un sitio a los robots. A menudo se rebela contra la condición de la mujer, incomprendida, degradada, por "Los pequeños hombres-sexos, los pequeños cerebros" (92) que han hecho de este planeta un lugar de sufrimiento:
Nous, femmes                                                Nosotras, mujeres
Nous avions paroles clouée                            Nuestra boca cerrada 
Pensée au fer de l’étau                                               Nuestras ideas cautivadas
Bras enchaînés au lavoir,                               Brazos encadenados al lavadero,
Cette terre de souffrance                                Esta tierra de sufrimiento                   
Ce n’est pas nous qui l’avons faites !             ¡No la creamos nosotras !

Aujourd’hui                                                   Hoy
Nous prenons le droit de naître :                    Reivindicamos el derecho de nacer :
Nous te guérirons                                           Nosotras te curaremos
Terre opprobre                                                           Tierra humillada
Nous recoudrons tes lambeaux ! (90-91)       ¡Vamos a remendar tus harapos !

Frente a este mundo que se degrada cada día más,
Le supplice chaque jour de voir                                 El suplicio cada día de ver
La nourriture lumière                                     El alimento luz
Couler sur le béton dans les rigoles                Correr sobre las acequias el hormigón           
Se mélanger à l’horreur des égouts                             Mezclandose con el horror de las alcantarillas          

Pierrette Micheloud no cae en la desesperación ni se deja engañar por las falsas acusaciones. Y afirma:
Veillez sur votre lopin de seigle                     Cuida tu parcela de centeno
Il est la lumière qui sauve (69)                                   Ella es la luz que salva

Nos sugiere que tomemos ejemplo de la piedra, la libélula, la abeja o la dulzamara que le da título al libro, para que este mundo puro y original que ella imagina, muy femenino y exclusivo, pueda construirse ante nuestros ojos. Como una visionaria, la poeta anuncia que el futuro de la humanidad pertenece a los seres gynandres que volverán a poblar la tierra después de la destrucción de la sociedad actual. El ciclo se acaba bajo esta visión cósmica de una tierra regenerada y repoblada:
Des barques spatiales                         Barcos espaciales
Cinglent vers la terre                           Navegan hacia la tierra
Planète morte                                      Planeta muerto
[…]
Dans ces barques                                En estos barcos
Ses futurs habitants                            Sus futuros habitantes
[…]
Chanter                                                          Cantar
Sera leur unique tâche… (98)             Sera su única tarea…

Conclusión
Muy crítica con el progreso y la modernidad, nostálgica del pasado, luchando contra la sensación de estar exiliada en la tierra y en busca de la iluminación espiritual, Pierrette Micheloud recurre constantemente a los textos sagrados, a la mitología y a la alquimia. A través de este viaje, la escritura permite a Pierrette Micheloud convertirse en una gynandre, es decir, como poeta construye su propio mito para encontrar esa unidad perdida que tanto ansia, y adquirir, en un nivel simbólico, una nueva identidad que no existe en el mundo real. Así se define como poeta y como mujer libre. 
Pierrette Micheloud supo combatir, con sus poemas y sus pinturas, las injusticias y los prejuicios mantenidos a lo largo de todos estos siglos contra las mujeres y contra la naturaleza. Para ella, las palabras y las imágenes tenían un poder de denuncia. Siempre buscó un mundo mejor… ¿utópico? Quizás. Pero la utopía es también una realidad que podría existir en un futuro no muy lejano. Porque hoy, la utopía ha cambiado de campo, y utópico es aquel que cree que el mundo puede continuar como siempre.
Pierrette Micheloud nos dejó el 14 de noviembre de 2007. Nos gustaría creer que se marchó a reunirse con las diosas y los dioses de ese lugar alquímico que ella denominó “la gynandrie”, esa mística poesía que le gustaba desarrollar tanto en sus textos como en su vida.


Comunicación impartida en el "Coloquio de Poesía, Mujeres y Mito" celebrado en la Universidad Complutense de Madrid los días 19 y 20 de abril de 2018.

[1] Douce-Amère, Neuchâtel, La Baconnière, 1979, p. 12.
[2] Quatrième de couverture de L’Ombre ardente, Sierre, Monographic, 1995. La “différence” a toujours une raison. Il ne s’agit donc ni de la refouler, ni d’en avoir honte, mais au contraire de s’enrichir de tout ce qu’elle peut apporter de spécial et de nouveau. J’ai chanté la mienne à travers ma poésie depuis toujours.
[3] « La solitude et la mission du poète dans le monde moderne », Feuille d’Avis de Neuchâtel, 22 sept 1950 p. 6 « [Le poète] doit être un apôtre. C'est à lui qu'appartient, par un chant toujours plus vrai, de réveiller le monde et de lui donner l'élan dont il a besoin pour repartir sur des routes plus claires ».
[4] Pierrette Micheloud, “Poésie dans les écoles et la vie”. Tapuscrit, 1981. pp. 44-45.
[5] Pierrette Micheloud, Tout un jour toute une nuit, Neuchâtel, éd. La Baconnière, 1974, p. 38.
[6] Platón en “El Banquete” (parágrafos XIV y XV) recoge a través de un diálogo entre Aristófanes y Diotima, un mito que era anterior a él y que probablemente fue establecido por los presocráticos del siglo VI antes de JC. Explica Platón que en el origen de la humanidad existió una raza primordial que contenía en sí misma las dos polaridades, masculina y femenina. Dicha raza era fuerte y temida por los dioses del Olimpo: “Eran extraordinarios por su fuerza y su audacia, y alimentaban en su corazón orgullosos propósitos, que llegaban incluso a pretender atacar a los propios dioses en su morada”. Es difícil no ver aquí el mismo tema bíblico de la revuelta de Lucifer -el arcángel más querido- contra Dios. Platón afirma un poco más adelante que los dioses no fulminaron a la raza andrógina, sino que se limitaron a destruir su potencia, diviéndolos en sexos. Tal fue el origen de la raza de los hombres y de las mujeres.
[7] Honorato de Balzac dedicó a la figura del andrógino una de sus grandes novelas, “Serafita”, ser ambiguo, rodeado de amores imposibles, que es visto como hombre (Sefaritus) por una mujer y como mujer (Serafita) por un hombre.

FRANZ WEBER : EL COMBATE POR LA VIDA

Cuando todo falla, cuando todo resulta en vano,   cuando se está desesperado al ver la destrucción de la naturaleza y la miseri...